¡Acompañanos a Honrar la Vida!

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S. Ferrer Serra 2297

Montevideo, Uruguay

Nuestro
Lugar

te invitamos a conocer nuestro espacio

EL SALÓN DE FUNDACIÓN HONRAR LA VIDA DEL CENTRO HOSPITALARIO PEREIRA ROSSELL.

En el año 2007 tuvimos como pacientes el primer contacto con el Centro Hospitalario Pereira Rossell, momento en el que descubrimos un lugar en donde la atención humana de valor, sensible y cálida, era valor fundamental en todas sus áreas, entre pacientes, funcionarios y en la Dirección del centro.

En el año 2009 nuestro grupo de pacientes que se apoyan y apoyan a otras, es reconocido por la institución, y somos invitadas a abrirnos a la comunidad toda. Luego de un largo recorrido, acompañando pacientes internadas en el Hospital de la mujer Paulina Luisi, se nos otorga un lugar estratégico en el piso de internación, donde las pacientes pudieran visitarnos estando internadas y plantear cualquier necesidad, ya fuera material o afectiva. Se nos cede un salón exclusivo para el uso de la Fundación Honrar La Vida y de toda la comunidad que la integra.

Por nuestra parte nos sentimos orgullosas de pertenecer a un lugar que elegimos y que nos recibió, nos atendió y nos contuvo con todo afecto y profesionalismo. Nos hicieron sentir necesarias y fuertes, para abrazar a más y más mujeres que llegan diariamente al centro, desde todo el país.

Tenemos la satisfacción de haber nacido como organización dentro del Hospital de la mujer que lleva el nombre de la primera mujer Doctora en Medicina de nuestro país.

LA CASA DE FUNDACIÓN HONRAR LA VIDA.

La idea de tener nuestra casa surge de la necesidad que detectamos, a lo largo del camino recorrido, en algunas de las pacientes que acompañamos.

El primer acercamiento donde pudimos dar este tipo de apoyo, fue con Dinorah, una mujer muy especial que acompañamos a lo largo de toda su internación. Hasta el día en que la conocimos, Dinorah era una mujer en situación de calle absolutamente sola, en una etapa muy avanzada de su enfermedad.

Aquel día en la visita a Dinorah, sucedió algo que se nos grabó en el corazón: la doctora se encontraba pasando la guardia, y nuestras voluntarias aguardaban afuera de la habitación para entrar a visitarla. Ella le comenta a la asistente social que se trata de una paciente que tiene urgencia de buscarle un lugar ya que está en situación de calle y no tiene familia. Dinorah escucha la conversación desde su cama mientras se hacía la dormida, se levanta casi de un salto, se para en la puerta de la habitación, sosteniéndose como puede, y dice con total seguridad: -¡no estoy sola, yo tengo familia, son las Madrinas de Honrar La Vida!-.

Desde ese momento nos sentimos con la responsabilidad, tal como haría una familia, de darle un hogar donde refugiarse hasta el adiós final. Y como familia también, cuando el momento llegó, acompañamos sus restos…

Así comienza una etapa, Dinorah deja en nosotras el camino abierto para otras pacientes con las mismas características y necesidades. Es ahí donde surge la casa, destinada a pacientes que la necesiten en una etapa complicada de su enfermedad y en situación de calle previa a la internación.

Para nosotras es un lugar muy especial donde poder, con total entrega, dar afecto y contención acompañando siempre con el corazón.

Están las puertas de nuestra casa abiertas también, para los casos en que alguna paciente -que se encuentre con tratamientos oncológicos ambulatorios, lejos de su casa y de forma imprevista tenga que quedarse en Montevideo-, pueda encontrar un lugar cálido y cómodo donde pasar hasta el otro día que retorna a su hogar.